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martes, 14 de octubre de 2014

ASTURIAS, CANTABRIA Y PAÍS VASCO. 4ª PARTE

Interior del MUJA
Con esta cuarta parte termino de contaros nuestras vacaciones de verano por la cornisa cantábrica. En la tercera parte os contaba que habíamos dormido como reyes en El Soplao y que al día siguiente habíamos disfrutado de unas vistas increíbles.Visitamos las cuevas (carísimas, por cierto), y pusimos rumbo a Colunga para visitar el museo MUJA (Museo del Jurásico de Asturias), una visita que nos pareció que podía ser muy interesante para el peque. Tras haberlo visto lo cierto es que nuestra percepción cambió mucho, ya que lo conocíamos de antes de que naciera el niño, y ahora nos dimos cuenta de que además de bastante pequeño resulta poco atractivo porque apenas es interactivo, y los niños necesitan tocar y experimentar como parte de su disfrute y aprendizaje. Creo que deberían actualizarse un poco en este sentido.
Por el camino paramos a comer y tuvimos la gran suerte de coincidir con la Vuelta Ciclista a España, que ese día se dirigía a Los Lagos de Covadonga. En primera línea los vimos, todo un lujo!

Animando a los ciclistas en Asturias
Como necesitábamos vaciar y llenar agua, nos fuimos al área de Colunga, pues no teníamos nada más o menos a mano. El área, que se llama Los Llanos, está en la gasolinera del mismo nombre, a la entrada del pueblo. Se cobra por la carga de agua (100 litros por 3 euros), el vaciado está incluido, y luego si queremos darnos una ducha, sería un euro más. El servicio es excelente y el área impoluta y perfecta, incluso tiene la manguera enganchada para el agua, todo facilidades. También es posible pernoctar, pero la verdad es que no nos resultó nada atractiva la idea de pasar la noche junto a una gasolinera a pie de carretera.

Centro de Lastres
Como opción para pernoctar nos gustó más la idea de acercarnos a Lastres. Aquí no hay zonas específicas para autocaravanas, pero sí un montón de áreas de aparcamiento a la salida del pueblo en las que no hay problema para instalarse. Os aconsejo tener como referencia la señal de la iglesia de Santa María de Sábada, no tiene pérdida, es la única que hay. En cuanto la veáis, torcéis como si fuerais allí y justo antes de llegar están dos amplias zonas para aparcar perfectamente señalizadas. Otra opción es seguir un poquito más la carretera y frente a la sidrería El Rápido (donde por cierto cenamos estupendamente), aparcar en un descampado habilitado. En nuestro caso optamos por instalarnos junto a la iglesia porque en el otro sitio no había nadie y nos pareció bastante desangelado.
Desde donde aparcamos accedimos al centro de este pintoresco pueblo en fuerte pendiente, a pie en un agradable paseo de no más de diez minutos. Nos gustó mucho, un lugar pequeñito pero que merece una parada.
Lastres
Y de nuevo tuvimos al tiempo de nuestra parte, así que aprovechamos para hacer parada en otra playa, esta vez la de Los Quebrantos, en San Juan de la Arena. Había bastantes furgos y autocaravanas aquí y nos instalamos sin problemas de aparcamiento, muy amplio. Aquí hay zonas de barbacoas, muchísimo espacio con césped para los peques, para pasear, tomar el sol... Y tres o cuatro chiringuitos en los que comer. Comimos un arroz  negro con sepia en la terracita de uno de ellos que estaba bastante bueno. En el arenal, las olas justas para que el niño disfrutara mucho y un solecito más que agradable para tumbarse con un buen libro, como hice yo.

Playa de Los Quebrantos
Los niños jugando con las olas en Los Quebrantos
Como ya os comenté en una entrada del mes de septiembre, este día terminó de manera espectacular en la playa de Las Catedrales, donde disfrutamos de un paseo con la playa casi desierta y una puesta de sol mágica.

Playa de Las Catedrales al anochecer

Un colofón fantástico a unas vacaciones maravillosas. Ya de vuelta a casa hicimos una breve parada para comer en Villalba, donde descubrimos un lugar que ya hemos fichado para pasar algún fin de semana: el Área Recreativa de La Magdalena: Un área de recreo amplísima junto al río con playa fluvial, zonas infantiles, espacios para picnic y rutas de senderismo, precioso rincón muy tranquilo y muy cerca del centro de la población.

Área Recreativa de La Magdalena. Playa fluvial


domingo, 12 de octubre de 2014

ASTURIAS, CANTABRIA Y PAÍS VASCO 3ª PARTE

Ondarroa
Estrecha calle del centro de Ondarroa
Seguimos recordando las vacaciones del mes de septiembre... De playa en playa, porque tuvimos la gran suerte de que el tiempo nos acompañase, y mucho. En la segunda parte de este relato "por entregas", nos habíamos quedado en el bosque de Oma e iniciamos esta tercera en otra playa, la de Laga y luego instalándonos en el pequeño y tranquilo pueblo de Ondarroa, donde está permitido instalarse y pernoctar con la autocaravana en el aparcamiento del puerto, con un coste de 4 euros cada 24 horas (con un único pago sólo se puede estar 24 horas, pero si sacamos el vehículo, podemos volver a renovar y así pasar una noche más si nos apetece). 
En la localidad no hay área ni ningún servicio específico para las AC.
Pasamos una noche y pudimos disfrutar con el peque de su tranquilísima playa urbana y del paseo, los pintxos del casco viejo y las terrazas frente al mar.
Pusimos rumbo al día siguiente hacia Zarautz, donde hay un área de autocaravanas y pensábamos pernoctar, porque necesitábamos vaciar agua. El área nos sorprendió negativamente, pues se encuentra en una zona industrial, casi pegada a una carretera de gran capacidad y tráfico. No nos gustó nada la idea de pasar allí la noche, de manera que nos limitamos a usar los servicios y dar un pequeño paseo por el pueblo y la playa en las bicicletas antes de poner rumbo a Cantabria para intentar pernoctar en una zona que nos habían recomendado.
Detalle de la playa de Zarautz
Pasamos la noche junto a la playa de Sonabia, en Liendo, con un acceso estrechísimo en el que rozamos uno de los espejos de la autocaravana. Algunos árboles nos hicieron pasar muy justos en cuanto a la altura y la verdad es que en algunos momentos creímos que no conseguiríamos llegar hasta aquí, pero lo hicimos, aunque muy justitos, y allí, con un par de furgonetas, pasamos una noche tranquilísima en un paraje espectacular.
La playa de Sonabia es nudista y algunos usuarios acuden con sus perros, aunque si no practicáis nudismo ni lleváis perros, os sentiréis igualmente cómodos aquí, es una playa en la que todos somos bienvenidos y todos somos respetados.
Disfrutamos muchísimo de una playa preciosa, limpísima y con pequeñas olas que le encantaron al peque.
A media tarde pusimos rumbo a nuestro siguiente destino: El Soplao. La subida entre la niebla fue muy lenta, aunque la carretera es excelente, y tuvimos la suerte de llegar a nuestro destino antes de que cayera la noche. Las vacas, que pastan libres por allí, vinieron enseguida a curiosear y pudimos cenar y desayunar con unas vistas realmente impresionantes.

Playa de Sonabia. Liendo
Vistas desde la autocaravana en El Soplao

domingo, 5 de octubre de 2014

ASTURIAS, CANTABRIA Y PAÍS VASCO. 2ª PARTE

Puerto de Bermeo
Hace unos días dejamos nuestro periplo en las tierras del castillo de Butrón, donde terminó el relato de la primera parte de las vacaciones. Por cierto, recordad, sigue a la venta!
Estando en Euskadi teníamos que tomar unos pintxos y un txakoli, así que nos estrenamos en Bermeo, con un paseito por el puerto y un poco de terraceo, aprovechando que el tiempo se comportó y mucho.
Esa noche nos instalamos en Getxo y dormimos de lujo. Eso sí, tuvimos que dar alguna que otra vueltecilla para buscar un sitio tranquilo.

La mañana siguiente disfrutamos de la playa de Ereaga Hondartza, cuyo entorno es fantástico por las vistas, el paseo, el carril bici...

La playa vista desde el paseo
A la playa le encontramos el inconveniente de que estaba llenísima, nos gustan los sitios más tranquilitos, como alguno que descubrimos días más tarde.
Fuimos a pasar la noche a Bakio, un pueblo que como tal carece de interés, pero cuya playa, meca de surfistas de toda la zona, como pudimos comprobar, nos apetecía conocer. En este sitio hay un aparcamiento que es de pago en temporada alta y en donde se permite la pernocta a caravanas y autocaravanas. Eso sí, no hay ningún servicio, se paga simplemente por poder dejar el vehículo. Cuando nosotros fuimos ya había terminado la temporada y no había que pagar. Estando aquí nos tocó hacer la compra y os puedo decir que no hay nada céntrico, el super está bastante a desmano, desde el lugar en el que aparcamos, hay que caminar unos veinte minutos para llegar, en el centro hay un par de tiendas con cuatro cosas de comer y nada más.

Playa de Bakio, paraíso surfista

Como el tiempo acompañaba y tuvimos un verano horroroso, de aquí nos fuimos a otra playa, muy diferente a la de Bakio. En la margen izquierda de la ría de Mundaka está la playa de San Antonio, un amplio arenal perfecto para ir con niños porque está muy recogida y es tranquilísima. Junto a la playa hay una isla pequeña, a la que se puede ir con la marea baja, es una distancia muy pequeña, y allí se está muy recogido. De hecho nos trasladamos porque en la playa hacía bastante viento. Eso sí, hay que tener cuidado porque a dos pasos ya nos cubre mucho.

Playa de San Antonio
A pie de playa es misión imposible llegar en autocaravana, pero a unos diez minutos a pie, hay un aparcamiento con bastantes árboles donde instalarse sin problemas, las plazas son muy generosas de tamaño.
En la playa hay un par de chiringuitos, así que a mediodía nos instalamos y nos comimos unos bocatas y unos helados antes de recoger bártulos hacia nuestro siguiente destino: la visita a la Cueva de Santimámiñe y al Bosque de Oma.
La cueva está cerrada al público y actualmente sólo se hace una visita en 3-D y luego la guía acompaña al grupo a la entrada de la cueva y se pueden ver los primeros metros, donde se explica un poco el trabajo de los arqueólogos. Una pena que no pueda verse en vivo, pero por motivos de conservación, como muchas otras, ya no puede hacerse.

El recorrido por el Bosque de Oma fue muy divertido, aunque algunos tramos antes de llegar son duros por las fuertes pendientes. La verdad es que tenía otra idea de este bosque, más pequeño, con menos árboles pintados. Lo pasamos estupendamente, y como el inicio de la ruta está justo en el acceso a la cueva, nos instalamos allí con la autocaravana y como era un día de semana y no había nadie, disfrutamos de una magnífica noche estrellada, con unos vecinos furgoneteros y rodeados de bosque, una noche fantástica con la que termina esta tercera parte de nuestro recorrido.




martes, 30 de septiembre de 2014

ASTURIAS, CANTABRIA Y PAÍS VASCO. 1ª PARTE

A principios del mes de septiembre vivimos lo que sería nuestro primer viaje largo en autocaravana, nada menos que trece días con sus doce noches, recorriendo Asturias, Cantabria y el País Vasco. Hasta ese momento lo máximo que habíamos estado fuera con nuestra autocaravana habían sido cinco días, así que todo un desafío estas vacaciones.

Salimos de Galicia rumbo a Cantabria y nuestra parada fue en Cabárceno, pues al día siguiente queríamos disfrutar a tope del parque y sabíamos que necesitaríamos toda la jornada para poder hacerlo. He de confesar que metimos bastante la pata para llegar aquí y tuvimos que dar varias vueltas, de manera que acabamos pernoctando en la entrada principal, aunque la idea era hacerlo en la zona del lago, que además dispone de área de autocaravanas. En Cabárceno tuvimos un día fabuloso porque la temperatura no fue alta. Seguimos las indicaciones de la señorita que nos vendió las entradas de seguir la ruta marcada para autobuses (ojo con esto, nos lo indicó porque preguntamos, no sé si habitualmente es así, pero tenedlo en cuenta porque hay sitios imposibles con la autocaravana). Disfrutamos de momentos increíbles, como la comida junto a las jirafas, los juegos de los bebés gorila, toda la familia de elefantes retirándose para dormir... Un parque altamente recomendable para pasar un día con los peques.

Al terminar el día salimos hacia la zona donde se encuentra el lago, al área de autocaravanas... Afortunadamente hay una generosa explanada para instalarse (éramos cerca de 30 vehículos aquel día), porque el área es pequeña, con los árboles bajos y encima está en una leve cuesta... 
Junto al área había un pequeño puesto de venta de recuerdos del parque, helados y alguna otra cosa de comida. Compramos pan fresco y unos sobaos deliciosos que nos desayunamos en los tres o cuatro días siguientes. Pasamos aquí una noche tranquilísima junto al lago habitado por cientos de garzas, rodeados de oscuridad y silencio y sobre nosotros un cielo cuajado de estrellas. Realmente maravilloso.

Desde aquí salimos al día siguiente rumbo a Portugalete, donde habíamos quedado con unos amigos. En esta localidad no hay área ni zona específica para autocaravanas (el área más próxima está en Bilbao), pero nos situaron en una calle tranquila y pasamos buena noche.
Paseamos por la zona vieja de Portugalete, con un ambientazo junto al río, donde se celebraba una regata, practicamos el terraceo y como no podía ser menos, cruzamos al otro lado por el Puente Colgante, con un poquito de vértigo al principio, pero se pasa rápido con las vistas que se pueden disfrutar desde arriba. Hicimos la ida a pie y la vuelta en la barca que cuelga del puente. De este paseo me encantaría poneros fotos, pero extravié la cámara y de determinados lugares no tengo ni tan siquiera fotos hechas con el móvil, como en este caso...
La excursión al día siguiente fue a un lugar realmente espectacular  por su emplazamiento: San Juan de Gaztelugatxe, un buen paseo y un atracón de escaleras, pero una recompensa tan grande que uno se olvida de lo que le ha costado llegar hasta allí, una ermita situada en un islote cuya estampa resulta impresionante.


El día que nos acercamos aquí había fiesta y nos resultó complicadísimo aparcar e imposible comer en los restaurantes de la zona, como teníamos planeado, pero no suele ser lo habitual, así que no dejéis de visitar este lugar tan impresionante, os gustará seguro!
Desde aquí fuimos a visitar el Castillo de Butrón, en Gatica, por cierto, recientemente puesto a la venta en Internet, por si hay por ahí algún interesado... Sólo se puede ver por fuera, hace algún tiempo que se cerró al público, pero vale la pena acercarse; es un lugar agradable para un paseo y el castillo, de estilo romántico y origen medieval, es de esos que uno se imagina en los cuentos clásicos, con una princesa infeliz mirando al horizonte desde la almena deseando que llegue ese caballero que le ha robado el corazón...


Y continúa nuestro periplo, pero no querría hacer un post enciclopédico, así que seguiré contándoos en próximas entregas. Prometo no hacer esperar demasiado!